Me enseñaste a caminar sin miedos, me enseñaste
a ser valiente y pensar en los demás como si de mi vida se tratase. Tus pasos
en mi vida fueron y son importantes. Hoy en día recuerdo todo aquello que en su
día no entendía por ser aprendiz, hoy en día soy la maestra, soy aquella niña
que ha crecido y cuenta sus historias, lo que está mal y lo que está bien.
Es verdad, es verdad lo que me decías, que algún
día entendería lo que me decías. Tengo 28 años y he aprendido muchas cosas, las
cosas no son fáciles y no es difícil pensar en los demás. Ya tengo mis propias
experiencias y no cuento solo lo malo, se mirar las cosas buenas de cada
persona y de las cosas malas que pasan día a día. Tengo algo que contarte, me
he acordado de ti durante todos estos años y más cuando vivo momentos
semejantes a los que viví contigo.
Soy muy parecida a ti, no me gustan las
mentiras, miro por los demás y vivo la vida duramente aunque feliz. No como
delante de los pobres, se escuchar, razonar y admirar el trabajo de los demás.
Tengo marcas en mi corazón que demuestran mi aprecio por la vida y por la lucha
diaria por ser feliz y callar. Algún día entendería, ahora lo sé, soy feliz a
pesar de las adversidades y los muros que mi alma a de saltar. Ya no tengo miedo
a la oscuridad y sigo mirando a los ojos cuando me hablan. Ya no lloro por todo
y soy valiente, aunque eso me cuesta más que otras cosas.
Me gusta la música clásica y la disfruto
mientras la escucho, sigo siendo cabezota, pero respeto las opiniones de los
demás. Soy capaz de hacer reír a los demás sin ponerme en evidencia y hago
llorar con facilidad a los demás por sacar sus emociones. Soy buena persona, me
quito muchas cosas para dárselas a los demás, y sigo con la frase que aprendí
en su día “donde comen dos, comen tres”. Sé interpretar los gestos y miradas,
busco respuestas a mis sueños aún y me sigue gustando la compañía de mis seres
queridos. Sigo siendo melosa y cariñosa, aunque tengo genio.


Escribes bonito. sigo tu blog a partir de ya. Un saludo.
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